miércoles, 27 de mayo de 2009

¡Nos mudamos!

Pues sí, trasladamos el debate a un nuevo entorno, solo para docentes y especializado en la argumentación filosófica:

Te esperamos allí.

viernes, 2 de enero de 2009

Propuesta de concreción de la 9ª competencia

La situación actual de la filosofía en la enseñanza conviene tratarla en dos dimensiones. La primera, muy urgente, es intentar que la aplicación de la LOE afecte lo menos posible a la asignatura. La segunda es más ambiciosa y más definitiva. Debemos ser capaces de convencer a la sociedad de la importancia educativa y social de la filosofía.

Creo que el enfoque desde una competencia es muy útil. No se trata de que nuestros alumnos estudien filosofía como estudian historia del arte, o geología, para tener una especie de cultura general. Se trata de convertir la filosofía en un adverbio, y enseñar a tomar decisiones personales o políticas, a leer la prensa o ver la televisión, a ser ingeniero, arquitecto o empleado de banco "filosóficamente". Es decir, aplicando a la vida diaria conocimientos, hábitos, valores que tradicionalmente están relacionados con la filosofía, y que van desde hábitos intelectuales hasta hábitos éticos.

Por eso, os propongo que de una manera muy sucinta, para ir desbrozando el camino, intentemos responder a esta pregunta:
¿Cuales serían los conocimientos y los hábitos indispensables para la competencia filosófica de un ciudadano que no va a estudiar más filosofía en su vida?
Aclarado este asunto podríamos atender a otros: cómo, cuándo y dónde se enseña; y cómo deben estar formados los profesores para hacerlo.

Siempre he defendido que los docentes de secundaria debíamos tener nuestros propios grupos de investigación y estudio. Somos nosotros los que estamos en condiciones de saber lo que debían estudiar nuestros alumnos. Por ejemplo, una asignatura de historia de la filosofía para adolescentes no puede ser la misma historia de la filosofía que se estudia en la universidad jibarizada. Es otra cosa, tiene otros objetivos y ha de tener otro enfoque distinto. Y eso sólo nosotros -desde las aulas- podemos saberlo.

Una última cosa. Acabo de leer en Le Monde de l'Education un artículo sobre la decadencia de la filosofía en el bachillerato francés, donde era la prueba reina. El autor cree que se ha quedado anticuada en su concepción. No ha sabido superar la masificación. Propone como objetivo de la asignatura "la recuperación del sujeto inteligente y libre".

"Feliz año nuevo". José Antonio Marina

lunes, 12 de mayo de 2008

La competencia filosófica: imprescindible para un ciudadano europeo del siglo XXI

Mis colegas, los profesores de filosofía de secundaria, están que trinan por los resultados de la LOE. Comparto su indignación. El gran proyecto inicial de Educación para la Ciudadanía se ha convertido en el parto de los montes, que ha acarreado, como efecto secundario, la devaluación de las asignaturas de Filosofía y de la Ética de 4º, que ven reducidos sus horarios. Para ese viaje no necesitábamos alforjas. Mejor hubiera sido dejarlo todo como estaba.

En varias Comunidades Autónomas ha habido movilizaciones del profesorado, y desde este foro quiero sumarme a ellas. Esa jibarización de la filosofía demuestra un desprecio que sólo puede estar basado en la ignorancia. Pero las quejas y las movilizaciones no bastan. Tenemos que hacer algo más.

En primer lugar, para que nuestras reivindicaciones lleguen a la sociedad, debemos explicar con claridad la utilidad de nuestra asignatura, cosa que no hacemos bien. Mi experiencia -tras veinte libros, decenas de conferencias y centenares de artículos sobre filosofía en revistas de gran tirada- es que a la gente le interesa la filosofía cuando se enteran de lo que es. Pues vamos a explicárselo. Una tradición anacrónica repite como un timbre de gloria que la filosofía es un saber inútil, que no sirve para nada. Entonces, no vale la pena estudiarla. Los horarios escolares son reducidos y hay que utilizarlos bien. Lo que ocurre es que esa afirmación es falsa.

Lo que propongo es comenzar una campaña para mostrar que una “competencia filosófica” es imprescindible para un ciudadano europeo del siglo XXI. No se trata de que los alumnos deglutan unas cuantas nociones que no entienden, y hagan una galopada por la historia del pensamiento, que les va a parecer incoherente y rara. Se trata de que adquieran una nueva competencia: la novena. Como saben nuestros lectores, la Unión Europea ha seleccionado ocho competencias básicas, que deben constituir el gran objetivo educativo en todos los niveles de la enseñanza. Son las siguientes:

  • lingüística
  • científica
  • numérica
  • tecnológica
  • cultural
  • aprender a aprender
  • aprender a emprender
  • habilidades sociales y ciudadanía

Este esquema ha sido recogido por la LOE. Pues bien, lo que sostengo es que falta una competencia básica, la más específicamente europea. Es fácil ver que las ocho mencionadas son necesarias para vivir en una sociedad desarrollada, pero proporcionan habilidades fragmentadas y no fomentan ninguna capacidad crítica. Podrían servir para educar a un esclavo. Pero el mundo actual es complejo y conflictivo. Nuestros alumnos van a recibir mensajes contradictorios, y necesitan tener ideas claras sobre la realidad, su inteligencia, y su situación en el mundo. Tienen que saber pensar, seleccionar la información y ejercer sobre ellas una mirada crítica, si quieren ser libres. El asunto es serio, porque nuestros adolescentes necesitan estructuras mentales, afectivas y éticas que les permitan orientarse en el pensamiento y en la realidad.

Para tratar de estos asuntos hemos abierto un foro en Movilización educativa. Para acceder al foro, haga clic aquí.

Les espero.