viernes, 2 de enero de 2009

Propuesta de concreción de la 9ª competencia

La situación actual de la filosofía en la enseñanza conviene tratarla en dos dimensiones. La primera, muy urgente, es intentar que la aplicación de la LOE afecte lo menos posible a la asignatura. La segunda es más ambiciosa y más definitiva. Debemos ser capaces de convencer a la sociedad de la importancia educativa y social de la filosofía.

Creo que el enfoque desde una competencia es muy útil. No se trata de que nuestros alumnos estudien filosofía como estudian historia del arte, o geología, para tener una especie de cultura general. Se trata de convertir la filosofía en un adverbio, y enseñar a tomar decisiones personales o políticas, a leer la prensa o ver la televisión, a ser ingeniero, arquitecto o empleado de banco "filosóficamente". Es decir, aplicando a la vida diaria conocimientos, hábitos, valores que tradicionalmente están relacionados con la filosofía, y que van desde hábitos intelectuales hasta hábitos éticos.

Por eso, os propongo que de una manera muy sucinta, para ir desbrozando el camino, intentemos responder a esta pregunta:
¿Cuales serían los conocimientos y los hábitos indispensables para la competencia filosófica de un ciudadano que no va a estudiar más filosofía en su vida?
Aclarado este asunto podríamos atender a otros: cómo, cuándo y dónde se enseña; y cómo deben estar formados los profesores para hacerlo.

Siempre he defendido que los docentes de secundaria debíamos tener nuestros propios grupos de investigación y estudio. Somos nosotros los que estamos en condiciones de saber lo que debían estudiar nuestros alumnos. Por ejemplo, una asignatura de historia de la filosofía para adolescentes no puede ser la misma historia de la filosofía que se estudia en la universidad jibarizada. Es otra cosa, tiene otros objetivos y ha de tener otro enfoque distinto. Y eso sólo nosotros -desde las aulas- podemos saberlo.

Una última cosa. Acabo de leer en Le Monde de l'Education un artículo sobre la decadencia de la filosofía en el bachillerato francés, donde era la prueba reina. El autor cree que se ha quedado anticuada en su concepción. No ha sabido superar la masificación. Propone como objetivo de la asignatura "la recuperación del sujeto inteligente y libre".

"Feliz año nuevo". José Antonio Marina

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